El tema de las AFP y la necesaria e imprescindible discusión y acuerdo sobre un sistema de pensiones como parte integrante de un Sistema de Seguridad Social que afronte la dramática realidad de los afiliados y pensionados chilenos en el contexto de: bajas rentas, altas expectativas de vida y baja densidad de cotizaciones será un tema relevante más que nunca salidos de esta crisis sanitaria, y llegar a un consenso para arribar a un Sistema Mixto de Capitalización y de Reparto.
Dicho esto, y ya dentro del Sistema de Capitalización Individual, una vez más esta crisis de gran magnitud afectó la rentabilidad de los fondos de pensiones de los afiliados y jubilados por AFP en forma dramática.
El Fondo A; ha sufrido una caída importante, pero sin embargo los cotizantes que han optado por este Fondo tienen un largo período para recuperación probable de rentabilidad. Recordemos que salidas las crisis, este fondo es el primero que experimenta mayores alzas.
Pero aquellos de mayor edad que se muevan entre los fondos C y E, sufren bajas relevantes que afectan sus pensiones en lo inmediato. Recordemos también que en el Sistema de Retiro Programado, al reprogramar periódicamente se visibiliza la pérdida de los saldos en el sistema de Capitalización Individual.
Pero, más allá aún, la percepción de inestabilidad de los ahorros ante cambios bruscos en los saldos de los fondos es un factor adicional de angustia en momentos difíciles. Los cambios de fondo que propugnan algunos (con interés en ello), no son la solución y sólo agravan el problema, qué decir de aquellos que están en fondos de mayor riesgo y se pasan al fondo E con lo cual sólo realizan la pérdida y no lograran recuperarla.
Por lo anterior es vital la creación pronta del llamado “Fondo F”, es decir un fondo con baja rentabilidad pero relativamente fija y constante, a salvo de fluctuaciones relevantes, es decir, un fondo de riesgo mínimo a tasas de interés fijas de corto plazo (que incluso pueden subir post- crisis), ya lo hemos visto en USA en situaciones similares, y que esté compuesto por instrumentos con vencimientos menores a 365 días.
Los Fondos D y E actuales, están sujetos a la corrección ( descuento) a tasas de mercado, de renta fija de largo plazo, que sufren y han sufrido fluctuaciones importantes ( bonos del tesoro a 5 y 10 años. El Fondo D por ejemplo, puede tener una tasa de duración promedio del fondo alrededor de 8 años).
Algunos podrán decir que porqué estas personas no optan por renta vitalicia, con tasa baja pero pactada “hasta la muerte”.
Pero buena parte de los afiliados pueden preferir una opción de pensión que combine una rentabilidad mínima garantizada y que a su vez constituya en caso de fallecimiento un excedente post fallecimiento de la cónyuge en caso de haberla, a sus herederos ,normalmente hijos mayores de 24 años.
Por otra parte, es posible eliminar algunos fondos de menor frecuencia, como el fondo B por ejemplo, y agregar este fondo F de referido.
En resumen, y más allá de la discusión del sistema como un todo y su eventual evaluación a un Sistema Mixto, es vital reflexionar sobre dos lecciones básicas de la crisis: Primero, ante cambios bruscos en la rentabilidad resistirse a la tentación del cambio de fondo. Segundo, la urgente creación del Fondo F que evite el stress de pérdida e inestabilidad en episodios como el reciente y otros anteriores del pasado, y conceda una sensación de “algo de seguridad” a los afiliados a punto de jubilarse.