El inicio en el fin de los tiempos

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El inicio en el fin de los tiempos

La raza humana es el único ser vivo de la naturaleza que tiene plena conciencia de la temporalidad de su existencia. Para algunos, la transición del todo a la nada, es concebida como una seguidilla de eventos catastróficos que extinguen toda posibilidad de vida humana. Para otros, el fin de los tiempos ocurre al momento de enfrentar la muerte eterna, es decir, la separación definitiva de la presencia de Dios. Como sea, la aproximación hacia el fin de los tiempos tiene la limitación que sigue una lógica lineal, es decir, todo inicio tiene un fin. 

Sin embargo, cuando el razonamiento es capaz de incorporar la curvatura del espacio y tiempo, el inicio y el fin pueden llegar a ser convergentes. En efecto, es lo que le ocurre a un explorador que opta por dar la vuelta al planeta tierra. Inevitablemente terminará en el punto de partida. 

El crecimiento poblacional se ha transformado en un rompecabezas para quienes buscan la forma de evaluar la sostenibilidad de la actividad económica. ¿La producción de alimentos será suficiente para alimentar a la humanidad en el futuro?. Esta pregunta viene rondando en muchos economistas a partir del vertiginoso crecimiento de la población mundial. Mientras en el mundo la población supera los 8.000 millones, en 110 de los países más pobres del planeta, la desertificación amenaza la vida de 1.200 millones de personas.

Frente a esta evidencia, los grupos ecologistas han planteado la urgencia de abordar un decrecimiento económico, permitiendo con ello que “todas las personas puedan vivir dignamente, respetando los límites de la Tierra”. Es muy probable que los 110 países que hace referencia la UNESCO enfrenten de manera sistémica el decrecimiento económico al que se hace referencia. Por tanto, según la lógica antes descrita, serían los países más ricos los que tienen que abandonar su estrategia de crecimiento económico. Es decir, algo así como detener el reloj de la evolución humana.

Sin embargo, los modelos de crecimiento económico han sido mucho más pragmáticos. Para quienes abrazan esta forma de mirar el devenir de la sociedad, el temor al fin de los tiempos no es más que una barrera para el proceso evolutivo del ser humano. En estos modelos, el fin de los tiempos no es más que el inicio de una nueva forma de organizar los recursos para satisfacer las necesidades individuales. Los ciclos económicos, son un elemento que reafirma dicha interpretación. Las crisis son parte del proceso evolutivo que permite al sistema económico adaptarse a las nuevas realidades. Al igual como ocurre con el desierto, en la época de lluvias las flores emergen majestuosas para cambiar un panorama que se visualizaba desolador. Parafraseando a un insigne profesor chileno del MIT, Arnoldo Hax (1936 – 2023), justificar el decrecimiento económico para retrasar el fin de los tiempos, es una hipótesis que solo existe en la mente de los ineptos.