Entrevista a Javiera Reyes, fundadora de Rincón Nativo: “El desafío no es comenzar, es mantenerse”

La exalumna USM representa a una nueva generación de emprendedores comprometidos con la sostenibilidad, el bienestar y la transformación social. Su historia es testimonio de que es posible crear negocios con propósito, aún en medio de la adversidad, y que las decisiones conscientes pueden generar un impacto real en las personas y el entorno.

Javiera Reyes Ortiz es ingeniera comercial de la Universidad Técnica Federico Santa María y fundadora de Rincón Nativo, un mercado consciente que nació en 2021 en plena pandemia. Hoy, este emprendimiento cuenta con un e-commerce, dos tiendas físicas, una tercera en proceso de apertura, además de una línea de productos propios y otra de ventas al por mayor. Su propuesta se basa en la venta a granel, libre de plástico y sin compra mínima, con un fuerte compromiso medioambiental, además de aportar al bienestar integral de las personas que están sujetas a alguna condición aliementaria.

¿Cómo nace Rincón Nativo y qué la inspiró a crear este proyecto?

Rincón Nativo surge como un mercado consciente que busca contribuir al bienestar de las personas y al cuidado del medioambiente a través del consumo cotidiano. La idea es que lo que utilizamos o consumimos diariamente en nuestros hogares pueda generar un impacto positivo y responsable.

Su origen se remonta a mis últimos años en la universidad. Comencé vendiendo algunos productos como quesos, miel y semillas desde un carrito. Empecé con tres productos, luego pasé a doce, y aunque era algo pequeño, ya existía en mí ese espíritu emprendedor. Posteriormente, junto a mi esposo —quien ha sido parte fundamental del proyecto— nos distanciamos temporalmente de esta idea.

Durante la pandemia, mientras aún trabajaba como dependiente, decidí retomar el proyecto, pero con un enfoque más claro y alineado con mis valores: debía ser un negocio con propósito, sustentable y coherente con mi estilo de vida. Así nació Rincón Nativo, y desde entonces ha crecido de manera significativa. La clave fue transformar algo que me llenaba el alma en mi sustento de vida.

¿Cuáles fueron los principales desafíos en esta trayectoria?

El principal desafío, sin duda, ha sido el capital. Y no solo al inicio: es un desafío constante. A medida que un negocio crece, surgen nuevas ideas, proyectos, necesidades de expansión, y todo requiere recursos. Comenzamos con apenas 250 productos y cada peso que me sobraba de mi sueldo se invertía en el negocio. No había vacaciones, salidas ni lujos. Todo era para el proyecto. Además, hubo endeudamiento.

El segundo gran desafío fue el tiempo. En ese entonces trabajaba en un empleo exigente y estudiaba un diplomado en sustentabilidad. Durante el primer año del negocio, viajaba todos los viernes desde Valparaíso a Coquimbo para atender personalmente la tienda, y regresaba a las cinco de la mañana del lunes para retomar mi trabajo habitual. El tiempo disponible era escaso y la carga física y emocional, alta.

Por eso distingo dos grandes ejes: el factor capital, vinculado al negocio, y el factor tiempo, vinculado a lo personal. Ambos siguen siendo desafíos incluso hoy.

Todo ese esfuerzo inicial ha valido la pena, hoy estoy dedicada 100% a Rincón Nativo y nos permite como familia vivir de esto, pero ahora, sin levantarse a las 5 a.m.

Rincón Nativo tiene un fuerte enfoque en la venta libre de plástico. ¿Cómo ha respondido el mercado a este modelo y qué impacto ha tenido en la comunidad?

Creo que, especialmente entre las nuevas generaciones, hay una creciente conciencia sobre el impacto de nuestras decisiones cotidianas. Siempre pregunto: ¿Te has detenido a pensar cuánto plástico llevas a casa después de hacer las compras en el supermercado? En Rincón Nativo buscamos responder a esa inquietud, ofreciendo una alternativa realmente ecoamigable.

Hay dos tipos de clientes: los que están alineados con nuestros valores medioambientales y los que, por una razón más práctica —como el precio—, prefieren nuestros productos. Afortunadamente, nuestros precios son muy competitivos.

Sin embargo, las generaciones más adultas a veces muestran resistencia al cambio. Por eso hemos incorporado un nuevo pilar en nuestra tienda: educación y conciencia. Estamos convencidos de que es necesario educar no solo a nuestros clientes, sino también a la comunidad en general, sobre las consecuencias de nuestras acciones en el entorno.

Desde 2021, el crecimiento de Rincón Nativo ha sido notable. ¿A qué atribuye esta expansión y cuáles son los planes a futuro?

La perseverancia ha sido clave. El emprendimiento no es fácil y sus frutos no se ven de inmediato. Se necesita constancia, adaptabilidad y visión de largo plazo. Muchas personas creen que en pocos meses podrán retirar utilidades, pero si se quiere crecer, hay que reinvertirlo todo.

También ha sido fundamental la capacidad de adaptarse a las nuevas necesidades del mercado, sin perder nuestra esencia. Por ejemplo, incorporamos una línea de productos para personas con restricciones alimentarias, lo que dio origen a nuestro segundo pilar: el bienestar integral e inclusivo.

Otra lección ha sido saber cuándo delegar. No se puede hacer todo solo. Es importante rodearse de personas expertas, construir una buena red de contactos y buscar apoyo profesional cuando sea necesario.

¿Qué mensaje compartiría con quienes están pensando en emprender, especialmente en áreas ligadas a la sostenibilidad?

Invitaría a las nuevas generaciones a proyectarse: ¿Qué huella quieren dejar? Para mí, ser emprendedora es más que un trabajo, es un sentido de vida. Me hace feliz, me llena el alma, y me permite ser una agente de cambio.

A los jóvenes les diría que no dejen de soñar, pero que también piensen cómo convertir esos sueños en realidad. Soñar está bien, pero ejecutar con propósito y perseverancia es lo que marca la diferencia.

Como mujer emprendedora, ¿cómo ha sido su experiencia en el contexto actual y cuál es su visión del emprendimiento en Chile?

Mi vida hoy gira completamente en torno a este proyecto. Es gratificante sentir que haces algo que amas y que, al mismo tiempo, tiene un impacto positivo.

Respecto al emprendimiento en Chile, considero que el verdadero desafío no es iniciar, sino mantenerse. Hay mucha informalidad, falta de educación financiera y poco apoyo a la formalización. Eso debería enseñarse desde la escuela.

Además, enfrentamos una fuerte competencia con grandes cadenas que tienen horarios amplios y miles de productos. La única manera de competir con un “pez grande” es marcando la diferencia. Y ahí está el desafío: ofrecer valor real, innovar, educar y mantenerse fiel a la esencia del proyecto.

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