Profesionalizar o perder competitividad

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Profesionalizar o perder competitividad

Difícil panorama enfrenta el mercado laboral. La presión sobre el salario mínimo, la ley de las 40 horas laborales y la idea de instaurar la negociación colectiva ramal, entre otras iniciativas que surgen para rigidizar la relación entre empleadores y trabajadores, han contribuido en aumentar la tasa de desempleo estructural. Esto significa que, cuando el desempleo está cercano a dicha tasa estructural, cualquier esfuerzo por disminuir el desempleo se corre el riesgo de recalentar la economía. Esto significa, enfrentar escenarios de incrementos de precios y costos laborales y, por consecuencia, una pérdida de competitividad relativa en los mercados internacionales. Todo ello, a su vez, suele desembocar en un déficit en la cuenta corriente o una reducción del superávit.

España es un caso que vale la pena observar. La intervención en el mercado laboral y la otorgación de una red de beneficios sociales a los desempleados, ha llevado a una tasa de desempleo estructural del 11,0%, la más alta de la Unión Europea. Esto significa que, cualquier medida económica que busque reducir la tasa de desempleo a un valor menor al 11,0%, tiene el potencial de convertirse en un problema de proporciones en la economía del país europeo de habla hispana.

Este fenómeno, surgido del estudio en el comportamiento de las economías del planeta, nos trae una realidad especialmente incómoda a la región de Ñuble. Además de enfrentar un mercado laboral precario, con bajos salarios, tendremos que acostumbrarnos a tasas de desempleo mayores que las registradas en la historia económica de la región.

Frente a esta incómoda pero posible realidad, para mantener la competitividad de la matriz productiva local, se requiere avanzar decididamente hacia la profesionalización de los servicios. Las empresas van a enfrentar escenarios complejos, donde aumentarán los incentivos para disminuir la dotación de mano de obra. Si lo que se busca es mantener/aumentar el nivel de producción, las vías para recuperar la productividad es sustituir la mano de obra por nuevas tecnologías y/o externalizar aquellos servicios donde existan chances de mejorar la productividad.

La industria de la construcción es una de las ramas de la actividad económica que mayor participación tiene en la ocupación de Ñuble. Mientras a nivel país la rama construcción aporta con un 8% a los ocupados, en Ñuble la cifra se empina al 10%. Empero, a partir del trimestre Feb – Abr 2024, la dinámica del número de ocupados del sector se ha reducido de manera brutal, con un peak de 3 mil trabajadores menos entre 2024 a la fecha.

Para hacer frente a esta realidad, es prioritario que cambie el modelo tradicional de negocios para el mercado laboral. Se requiere que la búsqueda de un empleo se transforme en una oferta de servicios especializados. Es decir, se requiere pasar de la oferta de pintores a una oferta de empresas contratistas de servicios de pintura.

En este sentido, Chillán se posiciona como un referente regional gracias a una alianza entre el municipio y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) de Ñuble. Esta colaboración se materializa en el curso Gestión de Empresas Contratistas respecto del cual se está desarrollando la segunda versión. Para el centenar de emprendedores locales que han tenido la posibilidad de participar en las dos versiones, se les abren una ventana de oportunidades para ingresar a la cadena de valor de las grandes empresas de la industria.

Publicada originalmente en Diario La Discusión