“¿Doing Well by Doing Good?”

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“¿Doing Well by Doing Good?”

¿Qué pasa si “hacer el bien” no se traduce inmediatamente en “que nos vaya bien”?

En nuestro paper “Doing Well by Doing Good? Quasi-Experimental Evidence from Corporate Philanthropy in Banking”, próximo a publicarse en el International Review of Economics & Finance, estudiamos una de las relaciones de filantropía corporativa más visibles y duraderas de Chile: el auspicio del Banco de Chile a la Teletón.

Todo chileno puede completar la secuencia 24.500-03… El contexto es excepcionalmente rico. Durante décadas, el Banco de Chile ha sido el socio bancario oficial de la Teletón — aportando la plataforma de donaciones, su red de sucursales, infraestructura y un enorme apoyo organizacional — a cambio de una visibilidad nacional extraordinaria durante una campaña que detiene al país entero por 27 horas. Si la filantropía corporativa de alta visibilidad crea valor para los accionistas en alguna parte, debería ser aquí.

A primera vista, lo hace. Un modelo convencional de diferencias en diferencias estimado sobre niveles de precios accionarios arroja un efecto positivo y estadísticamente significativo en torno a la campaña. El resultado parecería confirmar la hipótesis del “doing well by doing good”. ¿Caso cerrado?

No tan rápido. Los precios accionarios son altamente persistentes, y esa persistencia es una trampa para la inferencia causal. Cuando incorporamos correctamente las propiedades de serie de tiempo de los precios, el efecto aparente se desarma: el coeficiente DID positivo pierde significancia con inferencia robusta a dependencia serial, e incluso cambia de signo al introducir efectos fijos de tiempo más finos. Lo que parecía un efecto de tratamiento era, en gran medida, deriva.

Nos movemos entonces a donde la literatura financiera dice que debe estar la respuesta: retornos y retornos anormales CAPM. A través de dieciséis ediciones de la Teletón entre 2000 y 2020, no encontramos prácticamente ninguna respuesta de mercado detectable — aproximadamente +6 puntos base por día, estadísticamente insignificante, sin que ninguna de las dieciséis campañas individuales resulte significativa al 5%. El resultado nulo es notablemente estable entre especificaciones y ventanas de evento.

Esto no significa que la filantropía corporativa no tenga valor. El auspicio puede fortalecer la reputación, la lealtad de los clientes o las relaciones con stakeholders en horizontes largos; esos beneficios pueden estar ya capitalizados en la valoración, acumularse demasiado gradualmente para aparecer en ventanas de evento, o compensarse aproximadamente con los costos de participar. Lo que podemos afirmar es más acotado — y, creo, más interesante: no hay evidencia de que la campaña de la Teletón genere, por sí misma, un premio incremental de corto plazo en el valor accionario del Banco de Chile.

Hay además una lección metodológica más amplia. Aplicar DID mecánicamente sobre niveles de precios puede fabricar un efecto de tratamiento aparentemente convincente a partir de pura persistencia. En aplicaciones financieras, la elección entre precios, retornos y retornos anormales no es cosmética — puede revertir completamente la conclusión económica. Sospechamos que más de un “efecto de evento” publicado no sobreviviría esta prueba.

A veces el resultado empírico más informativo no es descubrir un efecto, sino descubrir por qué un efecto aparente nunca estuvo ahí.