Un mito recurrente 

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Un mito recurrente 

Hace algunas columnas revisamos varios mitos en economía, pero olvidé mencionar uno que es recurrente y que por estos días ha resurgido en la opinión pública. Chile debe dejar de producir materias primas para pasar a producir bienes de mayor valor agregado, con tecnología. 

Si bien este planteamiento suena en principio razonable, tiene dos problemas que son críticos:

Primero, la producción de materias primas puede, y de hecho así ha ocurrido, significar la introducción de innovaciones tecnológicas importantes, particularmente en los procesos. Así que no es cierto que este tipo de productos no impliquen desarrollos tecnológicos.

Segundo, las etapas siguientes en una cadena productiva pueden ser muy competitivas y, por lo tanto, de baja rentabilidad. Esto es importante porque no necesariamente participar de un mercado que está más adelante en la cadena productiva implica mayores rentabilidades para el país. De hecho, es posible y altamente probable, que la exportación de materias primas sea el principal beneficio si existen ventajas comparativas en ese mercado. 

Es importante enfatizar lo que esto significa y lo que no significa. Significa que no es sensato criticar automáticamente la explotación de materias primas. No significa que la participación en una etapa posterior de una cadena productiva deba ser descartada, sino que debe ser estudiada, para decidir el mejor curso de acción. Por ejemplo, puede suceder que el ahorro de costos de transporte de materias primas otorgue una ventaja competitiva importante en una etapa posterior de una cadena productiva y, por lo tanto, el ingreso se hace rentable.

Lo que no tiene sentido, es no aprovechar un mercado de materias primas si existen ventajas comparativas en ello. Evidentemente deben evaluarse todos los impactos de tal explotación, particularmente los ambientales. Sin perjuicio de ello, no resulta lógico dejar de participar de un mercado de materias primas por privilegiar una apuesta a una eventual participación en una etapa posterior de una cadena productiva.