Unidad básica de decisión en economía

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Unidad básica de decisión en economía

Una discusión de larga data en economía ha sido cuál es la unidad básica de decisión, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. Lo usual es suponer que hay un agente racional elemental que toma decisiones óptimas y agregando esas decisiones óptimas, se obtienen los niveles de las variables de mercado. 

Pero definir este agente mínimo no ha resultado fácil. Por el lado de la oferta, lo usual es plantear como unidad básica a la firma y estudiar cómo ella interactúa con su entorno. Sin embargo, como es evidente, no existe una unidad pensante llamada firma y, por lo tanto, se estudian los procesos de decisión al interior de la firma, lo que supone, por ejemplo, estudiar la interacción estratégica entre directores y la administración. Todo esto, los mecanismos de decisión al interior de la firma, constituye el corazón del área de finanzas corporativas y, entre otras cosas, permitiría explicar por qué las firmas podrían alejarse de un comportamiento maximizador de beneficios.

Por el lado de la demanda, lo usual es plantear como unidad básica al consumidor y estudiar cómo la agregación de sus decisiones da origen a la demanda de mercado. Sin embargo, nuevamente, nos encontramos con un problema, si la unidad básica fuera el consumidor, entonces no veríamos personas comprando en un supermercado con una lista, aparentemente representando las preferencias de consumo de un grupo. Esta diferencia puede parecer sutil, sin embargo, tiene implicancias profundas en la demanda agregada. Por ejemplo, si un consumidor racional prefiere la canasta A a la B y la B a la C, entonces por transitividad preferirá la A a la C. Sin embargo, la transitividad no se transfiere necesariamente a los grupos, aun cuando cada uno de sus integrantes sea racional en el sentido clásico. 

En resumen, la unidad básica de decisión usual parece ser muy grande por el lado de la oferta y muy pequeña por el lado de la demanda. No es extraño entonces observar diferencias entre lo predicho por los modelos y lo observado en la práctica. Especialmente en presencia de otros efectos que no hemos mencionado en esta columna, por ejemplo, que clasificar a un bien en normal o inferior parece depender de aspectos psicológicos de los consumidores.

Es importante plantear estos asuntos porque significan complejidades presentes los mercados con distinta intensidad, que tienen el potencial de alejar el comportamiento teórico versus el observado con los modelos usuales de comportamiento.